domingo, 18 de marzo de 2012

CAPÍTULO XII (continuación): Alfabetos y signarios utilizados por los iberos -parte segunda-.

[ -Recogemos las páginas principales del libro "Textos iberos" (en imágenes); resumiendo a su lado el contenido, para quienes no tuvieran tiempo de leer las hojas escaneadas. Tras ello y en virtud de lo que se va exponiendo, añadimos nuestros comentarios y teorías. Opiniones personales, disertaciones e hipótesis sobre lo dictado en el libro, que incluimos en párrafos continuados a las fotos y en letra cursiva. Teorías propias que en algunos casos estarán de acuerdo con las incluidas en el texto que resumimos, aunque en otros, serán muy distintas-.]

AL LADO: Siguiente página de TEXTOS IBEROS en la que continúa explicando cómo al utilizarse alfabetos para escribir una lengua diferente a aquella que lo ha creado (en el caso del idioma ibérico, las fenicio-semitas y las greco-chipriotas); suelen sustituirse letras con el fin de imitar sonidos y fonemas ajenos al idioma inicial. Pone para ello el ejemplo de la "PH" usada como "F" hasta hace no mucho en la grafía hispana. Tras lo que recoge los dos alfabetos en los que también se "redactaron" textos de los iberos y que no fueron los propiamente hechos en la Península para escribir su idioma; sinó que uno era el romano arcaico y otro de origen egeo. Este último al que denomina "jonio" hemos visto en anteriores entradas que actualmente ya es llamado "greco-ibérico"; del que además hemos estudiado que se parece mucho a los alfabetos de Tera, de Creta y de Chipre (anteriores al siglo VII a.C.). Siendo los antes citados muy similares al arcaico de Jonia, pese a que el alfabeto jonio carece de las letras "SH" y "RR" ; fonemas que sí tienen los distintos alfasilabarios prerromanos de Iberia, y que igualmente existe en el de chipriota y en el cretense. Termina añadiendo una extraña anomalía por la cual en las escrituras en greco-ibérico (al que llama "jonio") no aparece nunca la letra "M" ("Mi" griega ). Por lo demás, ocurre en la epigrafía inscrita en estos alfabetos ajenos a los de Iberia, lo mismo que sudece en los autóctonos: Que tan solo usan un signo para las oclusivas labiales, dentales o palatales; escribiendo "P", "B" y "F" con un mismo carácter (aunque en el caso del latino, carece de este sonido y además contiene un diferenciación entre "G" y "K").







Importante es saber que en los alfabetos no ibéricos en los que se escribió también ese idioma prerromano peninsular, se contienen parecidos rasgos fonéticos a los que guardan los alfasilabarios autóctonos. Siendo estos principalmente la ausencia de distinción entre palatales, labiales y guturales, soliendo escribir tan solo con un mismo carácter cada sonido de este tipo (sin diferenciar la "P" de la "B" y ni siquiera de la "F" de ellas; tanto como uniendo "D" con "T", al igual que "K" con "G", o con "J"). Ello nos obliga a pensar que el tema de la ausencia de estos fonemas en el alfabeto de los iberos, no es una mera casualidad y que se debe a que realmente no pronunciaban -o diferenciaban- estas oclusivas. Habiendo de concluirse que hace dosmil quinientos años los habitantes de la pre-Hispania hablaban con estos rasgos fonéticos entre los cuales puede afirmarse que no distiguían apenas las consonantes del tipo "G", "J" y "K"; ni tampoco la "P" de la "B" (careciendo seguramente del sonido "F") , ni la "T" de la "D".


Curiosamente ello nos lleva hasta un tipo de lengua y unos alfasilabarios muy cercanos ligüísticamente hablando, pero muy lejanos en el tiempo y en la distancia: Ellos dijimos que eran los de Creta y sobre todo hasta el silábico de Chipre (que tampoco diferencian muchas oclusivas). Sobre el último diremos que desciende directamente de los minóicos y que su nacimiento y fin se producen en Chipre de modo unísono y paralelo a los acontecimientos que se suceden en Creta -surgiendo uno nuevo cada vez que en la "isla madre" muere uno antiguo-. Así cuando entre los minóicos desaparece el Silábico "Lineal A" (hacia el siglo XVII a.C.) nace en Chipre el primer silábico, diferente al cretense pero que al parecer está redactado en un mismo idioma que había recogido el "Lineal A". Por su parte en esta isla originaria, cuando acaba el tipo "A" comienza a darse otro signario escrito en una lengua micénica conocido como "Lineal B"; que pervive desde el siglo XVI al XI a.C.. Respectivamente y durante estos quinientos años, en Chipre habían escrito en su sistema silábico un idioma que parece de origen minoico; pero cuando se extingue aquel "Lineal B" en Creta, paralelamante en la otra isla se desarrolla un diferente idioma para redactar su silábico: El greco-arcaico, de origen micénico y que se supone muy cercano al que se recoge en el "Lineal B"... . Para que nos aclaremos. Que cuando en la "isla de origen" muere una lengua -o una forma de escrutira-, en la otra (Chipre) nace uno muy similar al perdido en Creta (bien en su idioma o bien en sus signos).


Todo ello lleva a concluir que Chipre va recogiendo las oleadas de cultura y gentes que huyen -o se exilian- ante invasores  o extranjeros, que cambian el sistema social de Creta; recibiendo paulatinamente las formas de escritura e idiomas que en su "isla madre" se abandonan. De lo que podemos afirmar que los antecedentes de estos sistemas de redactar basados en sílabas, se encuentran en el mencionado "Lineal A"; signario minóico que data al menos de la Era de los Palacios (utilizado en modo pictográfico, ya desde el siglo XIX a.C. y posteriormente transformado a símbolos desde el cual nace el de tipo "Lineal B" hacia el siglo XVI a.C.). De tal modo y como hemos visto en anteriores entradas, también a fines del II milenio a.C. Creta cae en dominio pleno de los griegos (dorios), lo que generaría el fin del Periodo Micénico y de la Era Minóica, desapareciendo por entonces esta forma de escritura autóctona de la isla. Momento en el cual curiosamente en Chipre se comienza a redactar también en una lengua foránea su silábico; segundo idioma que contienen las tablillas chipriotas y que se considera un tipo de dialecto griego arcaico y de origen arcadio.


Consecuentemente hacia el siglo XI a.C., la escritura que se había inventado o importado a Chipre cinco siglos antes, conformando un silabario muy cercano al cretense y que había recogido una lengua minóica o preindoeuropéa (el eteo-chipriota). Cambia algo en sus rasgos y pasa a redactar también frases en este idioma griego arcaico, muy semejante al que se había hablado en Creta entre el 1650 y el 1100 a.C.. De tal modo y sabiendo que su signario nace directamente del cretense, a la vez que los idiomas que se suceden en silábico chipriota son los mismos que en la isla de Minos iban abandonándose. Ha de suponerse que tanto el signario como las dos lenguas en las que se redactó hubieron de ser llevados o introducidos por refugiados llegados a esa isla desde Creta. Gentes que huirían en el 1650 a.C. del desastre del Tera Santorino (volcán que erupcina en estos años y destruye la isla de Minos); tanto como en tiempos cercanos al 1100 a.C., se exiliarían tras la invasión -o dominación- griega, ocurrida en su isla.


Nuestra hipótesis se sostiene por el hecho de que aquellas formas de escribir y sus lenguas llegan a Chipre precisamente cuando los cretenses vieron destruida o invadida su civilización por dos veces. Al igual que se modificaron los idiomas y silabarios chipriotas con la segura llegada a esta isla de los cretomicenios, que se han de suponer "expusados" por los griegos desde fines del II milenio a.C.. Ello hace comprender cómo y por qué el silabario chipriota siguió en uso como una lengua y escritura autócotonas hasta el dominio pleno por los helenos de este segundo archipiélago; un hecho que sucede cuando Chipre cae en manos del imperio de los Tolomeos a mediados del siglo IV a.C.. Época en la que ciertamente desaparece definitivamente el signario silábico de Chipre y tras el que ya solo se escribe en alfabeto de tipo heleno. Por su parte, el silabario chipriota habia entrado en "decadencia" ya desde el siglo VI a.C., cuando los asirios y persas dominan la isla (que termina por conseguir cierta autonomía de los Aqueménidas). Centurias estas (del VI al IV a.C.) en las que "curiosamente" comienzan a proliferar en nuestras tierras inscripciones realizadas en un alfasilabario con un tipo signos muy similares en estructura y fonética al de Chipre: El ibérico (en sus distintas variantes).


Todo lo cual nos "invita" a plantearnos si aquellos que "traen" el alfasilabario a Iberia -o lo enseñan y expanden-, no serían colonizadores creto-chiprotas-fenicios, fundamentalmente venidos desde estas islas, tan acostumbradas a las singladuras marinas desde tiempos inmemoriales. Quienes finalmente se verían obligados a huir del dominio asirio de sus tierras de origen, que desde el siglo VI al IV a.C. fueron atacadas por los diferentes imperios entonces emergentes (el asirio-babilónico o el heleno -y hasta por Egipto-). Hechos estos que explicarían la importación de costumbres y civilizaciones orientales llegadas hasta nuestra Península, primero con la expansión de los dorios y la proliferación de Fenicia (desde el 1000 al 600 a.C.). Pero aún más explicarían el por qué de un extraño "renacimiento orientalizante", nacido en la Iberia prerromana precisamente tras la caida de Chipre, Tiro y Sidón en manos aqueménides; sucedido todo en el siglo VI a.C.. Al igual que doscientos años después sucumbieron aquellas tierras bajo el yugo de Alejandro Magno, lo que también se reflejaría en la llegada de los últimos chipriotas (u orientales), huidos hasta nuestras tierras. Migraciones que no solo consideramos generaron el alfasilabario y el idioma ibero, sinó que igualmente crearían la estatuaria, la moda y los santuarios (como el Cerro de los Santos, cuyos paralelos con Chipre hemos visto eran múltiples).



JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado cabeza de hombre en piedra caliza estilo greco-chiprota de tipo arcaico (fechada a principios del siglo V a.C.). Obervemos en estas esculturas de Chipre fechadas con anterioridad al pleno dominio heleno de la Isla, un enorme parecido con las que poco después se dan en la Península Ibérica. Concretamente con las del Cerro de los Santos y las del Sur Peninsular; siendo enormemente similares estas tallas chipriotas a las que comienzan a proliferar desde el siglo IV a.C. en la zona turdetana y en el levante prerromano español. Parecido que no es casual si observamos la moda y la orfebrería orientalizante que las esculturas ibéricas lucen, al igual que si atendemos al origen del alfabeto ibérico, que claramente procede de la zona creto-chipriota (egea y fenicia).
ABAJO: Cabeza de hombre hallada en el Cerro de los Santos y fechada hacia los siglos IV al III a.C. (perteneciente al Museo Arqueológico Nacional al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Observemos el parecido con la estautaria chipriota con la que comparte no solo rasgos y moda, sinó igualmente técnicas escultóricas; entre las que destacan las resoluciones para tallar el pelo, los ropajes o las orejas (a modo de "asas"); tanto como los conocidos "ojos almendrados" tan característicos en las esculturas grecoarcaicas de aquella isla.



Todo lo que hemos expuesto, nos lleva a deducir que tras el siglo XI a.C., desde Creta huyeron hasta Chipre aquellos "últimos minoicos" (que ya eran micenios -vulgarmente denominados aqueos-), quienes se sabe se instalan entre los fenicios y en zonas cercanas a las de los israelitas. Debido a lo que hemos de pensar que muchos de los expulsados tras el dominio dorio (griego) de Creta, hubieron de buscar protección junto a los púnicos. Habitantes de Fenicia que por entonces eran de algún modo "rivales" de los griegos y que gobernaban parte de Chipre (el área de Kittio), tanto como la franja litoral de Canaan cercana a Tiro y Sidón (zona del actual Líbano principalmente). Quienes gracias a aquellos exiliados de Creta y a los chipriotas, seguramente enriquecieron y fortalecieron su marina, continuando con la historia comercial minoica y de Chipre, basada en largas sigladuras y expediciones en alta mar. Pudiendo suponerse que quizás a través de estos cretenses asentados en Chipre (muchos de cuyos puertos dominaban los púnicos), los fenicios después del siglo XI a.C. pudieron abrir nuevas rutas y llegar hasta lejanas tierras. Accediendo desde entonces ( posiblemente gracias a la colaboración con marinos creto-chipriotas), al conocimiento pleno de las minas en zonas desconocidas -allende los mares-; tanto como "al camino hacia Occidente". Viniendo en esta época los púnicos hasta nuestro litoral Sur Peninsular, donde poco después abrirían sus puertos comerciales y fundaciones (entre las que se dice primero fue Gadir que se fecha en este siglo XI a.C., pese a que parece que realmente fue un poco posterior).
Por otro lado, bien es sabido que por aquel entonces se "instalan" igualmente parte de los huidos de la invasión helena de Creta, en las proximidades fronterizas con Israel. Siendo aquellos los llamados en la Biblia como Filisteos, cuyo nombre nos recuerda mucho al que daban las Sagradas Escrituras a la isla de Chipre, denominada en el Génesis "Elisa" (X, 2 y ss.). Pudiendo ser el de "Elisteos" la verdadera denominación de estos venidos a refugio desde los archipiélagos creto-chiprotas, asentados en Canaán a fines del II milenio a.C.. Creyendo personalmente que por este motivo se les diera el gentilicio de Filisteos, en recuerdo de su isla-madre y antigua patría (Elisa), a la que La Biblia señala como hija de la Jonia. De tal modo en El Génesis (X, 2 y ss) podemos leer que entre los descendientes de Jawan (la Jonia, o el Mar Egeo) estaba en primer lugar Elisa,que todos consideran es Alashya -nombre de Chipre, por entonces-.


Curiosamente, el segundo hijo de este Jawan (los Jonios) que menciona el Génesis, y el "primer hermano" de Elisa (Chipre) era Tarshis; que se identifica con Tartessos en el Sur penisular hispano (hecho sobre el que más adelante trataremos) (1). Siendo igualmente del mismo tronco las gentes de Kittim, que se sabe un pueblo descendiente de los Cretenses y asentado también en Chipre. Cuyo nombre nos recuerda plenamente al de aquellas islas de Creta, Chipre -o Kritia- (foneticamente tan cercanas al sonido Kittim), pero sobre todo la cita bíblica hace mención al litoral de Chipre denominado Kitia (Kiro-kitia) que dominaban los fenicios. Por su parte, el cuarto de esta linea de Jawan y ultimo hermano de Elisa, Tarshis y Kittim, era Dodios; al que muchos consideran como la personificación de "Da-naos" (o gentes de las naves). Mientras otros investigadores directamente corrigen su inicial, creyendo que se trata de Rodios y no Dodios (debiendo ser el homónimo de las gentes cercanas a Rodas). Aunque por nuestra parte consideramos que este Dodios realmente habla de pueblos pelasgos (navegantes) y quizás estuviera emparentado su nombre con la voz Dorios, señalando a los propiamente helenos, que ya desde el siglo XI a.C. se conocían como herederos e invasores de esta "zona" y civización griega (antes micénica). Finalmente termina esta genealogía de la Jonia que expone el Génesis en su Cap. X (los hijos de Jawan), explicando que descendientes de todos estos son los muy distintas gentes que poblaron las islas cercanas, tanto como las más lejanas (del occidente mediterraneo). Habiendo de deducirse que los pueblos pelasgos y marineros se tenían como nacidos del tronco cretochipriota, entre los cuales destacaban los de Elisa, Kittim y Tarshis (Chipre o Creta y Tartessos); pero entre los que también habría de mencionarse a otros como los Tursha (etruscos).


Pese a cuanto narramos, en el mismo texto del Génesis que trata sobre la genealogía de Noe (los descendientes de Noe: Capítulo X), se dice que los Filisteos y los Keftor (cretenses) eran de origen camita, atribuyéndose a estos como ancestro directo a Cam (no a Jawan, hijo e Jafet). Ello supone que no serían indoeuropeos de estirpe, al no descender de "Japeto"; lo que genera una confusión que quizás se explica debido al área de influencia cultural en la que se origina Creta: Ello es la civilización de Egipto, de la que nace indudablemente la minoica. Entendiendo este punto, podemos leer entre lineas como considera el Génesis que Creta (Keftor) es hija de África (es camítica), pese a que ello es un error tal que cuando de nuevo vuelve a recoger los pueblos cretochipriotas -que sabemos son, Elisa, Tarshis y Kittim-, los menciona como hijos de Jawan (Jaféticos o indoeuropeos). Un hecho tanto o más claro si tratamos de Creta que es puramente proto-indoeuropéa y anatólica, pese a que su área de influencia cultural y comercial fuera Egipto. De todo cuanto se deduce que aquellos que cita en la primera parte como descendientes de Jawan, "Elisa y Kittim" (los creto-chipriotas) son los mismos que luego menciona como hijos de Cam: Keftor y Filisteos (Génesis X, 15 y ss). Quienes en verdad son los cretenses y los cretochipriotas, refugiados en la isla Chipre desde el siglo XI a.C., pero que de seguro también se asientan en parte en la franja de Canaan; ayudados o apoyados por los fenicios. Aquellos quienes fueron denominados por los israelitas como Filisteos, sabiéndose que su procedencia era la isla de Creta (Keftor).


JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Otro ejemplo de paralelismos entre la estatuaria chipriota y la ibérica: Al lado dama votiva greco arcaica de Chipre fechada hacia el siglo VI a.C. Observemos el parecido entre esta escultura y muchas de las prerromanas de nuestras tierras (no solo en su estilo y técnica de talla, sinó igualmente en la profusa joyería, la vestimenta y hasta en el peinado con que se adorna la mujer). ABAJO: Pequeña damita oferente del Cerro de los Santos, fechada dos siglos más tarde que la anterior de Chipre, aunque de muy parecido trabajo y significado (agradecemos al Museo Arqueológico Nacional, propietario de la escultura, nos permita divulgar la imagen).








Por cuanto exponemos no es extraña la hipótesis que planteamos por la cual los cretenses refugiados en Chipre -tras la invasión doria de su territorio ocurrida en el siglo XI a.C.-, junto a los ciudadanos de aquella isla (tan próxima a las costas de Fenicia), tomarían pleno contacto con los púnicos, con los que quizás se aliaron para defender su territorio de los griegos, o con el fin de lograr mantener sus rutas comerciales. Fenicios que por aquel entonces comenzaron a dominar gran parte de puertos y baluartes en el archipélago chipriota y que gradualmente fueron extendiendo su poder hacia occidente (llegando pronto hasta el Atlántico). Todo lo que nos hace sospechar que hubo se existir una verdadera "simbiosis" entre los creto-chiprotas allí refugiados y aquellos fenicios, que seguramente fueron aceptados entre los de Chipre más como protectores que como invasores. De hecho, las costumbres y hasta el alfabeto de aquella isla se conservaron plenamente durante los más de quinientos años de contacto directo con Fenicia y tan solo en época de dominación griega fueron extinguidas o erradicadas (con la llegada de Alejandro en el siglo IV a.C.).

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Lo que lleva a deducir que existió un contacto asociado entre unos y otros, que claramente hubo de producir el siguiente beneficio: A los primeros (los isleños) la protección por parte de la armada púnica, quienes actuarían de un modo similar a como se establecieron en otros litorales (en el ibérico de Gadir, Malaka o Sexi -por ejemplo-). Por otro lado, los fenicios que entonces emergían con sus naves e intentos comerciales, de seguro recibieron departe de los cretochipriotas el "adiestramiento" debido para poder alcanzar las costas del Atlántico y llegar hasta las minas de Iberia; sin que sus barcos fueran asaltados por los griegos (establecidos ya en Creta y en el Egeo o las Cícladas, como sabemos). Creando ciertamente una compleja ruta que debía evitar el abordaje de los famosos piratas cretogriegos y helenos (tan temidos), debido a que las naves regresaban desde el Atlántico e Iberia cargadas de metales preciosos -en especial de oro y plata-.

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Sobre ello, sabemos que los púnicos realizaban las travesías en enormes barcos que los judíos llamaban "naves de Tarshis" (así citadas en La Biblia). Embarcaciones de gran calado y cabotaje, de seguro necesarias para que aquellas fueran capaces de cruzar las Columnas de Melkarte (el Estrecho de Gibraltar) y navegar por unas aguas tan diferentes y difíciles como las del Océano. Pese a lo que ha de observarse que barcos tan pesados serían presa fácil para los piratas, de lo que la singladura se debería de hacer evitando zonas cercanas a Creta y en una ruta en la que quizá los pescadores y naves chipriotas podían vigilar; avisando a los fenicios de toda llegada de piratas griegos o de ajenos a los púnicos. Resultando muy común en la Antigüedad (tanto como hasta no hace mucho), el uso de población civil-mercantil y de embarcaciones pequeñas o pesqueras (imperceptibles por el enemigo) para poder informar a la amada de todo movimiento de piratas o enemigos en la zona.
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De todo lo expuesto, comprenderíamos rápidamente por qué creto-chipriotas y fenicios fueron aliados, en un momento en el que el mejor camino hacia las colonias púnicas de Occidente y hacia las minas de nuestra tierra (la riquísima Iberia) debía cruzar frente a Chipre. Lugar en el que acostumbraban a repostar para salir camino del Oeste; tanto como era usado para la primera descarga de mercancía, que desde esta isla ya comenzaban a distribuirlas los púnicos por todo el Oriente mediterraneo. De tal manera, bastaba con dirigirse desde Chipre rumbo pleno a Occidente, para alcanzar en unas dos semanas de navegación costas de la actual Túnez (donde los fenicios fundan Cartago a fines del siglo IX a.C.). Lugar desde el que en unos pocos días se llegaría hasta el Atlántico y del que tan solo en unas jornadas se alcanzaba las ricas minas de plata y estaño, de la actual Almeria.
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De cuanto narramos da buena cuenta La Biblia, que narra como Jonás intentando huir de Dios, se embarca en una de estas naves de Tarshis desde el puerto de Joppe (Isaias 1; 3). Ciudad marítima judía que actualmente se denomina Yafa (o Jaffa) y se sitúa en el Mediterraneo, junto a Tel-Aviv (a unos cincuenta kilómetros al norte de Jerusalén). De la que se sabe era enclave preferente para salida y comercio entre Israel y Fenicia; especialmente para el rey Salomón y Hiram de Tiro (tal como narra II, Crónicas; 2,16). Interpretando la arqueología moderna con mucha razón la "expresión" bíblica "Naves de Tarshis"; como barcos de gran cabotaje, por realizar estos singladuras de larga distancia, debiendo regresar con enorme carga de mercancía. Un hecho este en el que estamos plenamente de acuerdo, pese a lo que también muchos expertos consideran que esta Tarshis se encontraba en el Océano Índico o en las rutas púnicas allende el Mar Rojo... . A los que tan solo diremos que si así fuera, no se podría llegar partiendo del puerto de Jope (o Joppe -hoy Yafa, o Jaffa-), ya que el Mediterraneo carecía de "salida" hacia el Mar Rojo. Por lo que este lugar en el que sube Jonás camino de Tartessos, era el entonces más conocido y antiguo puerto de Israel (quizás uno de los más antiguos del Mundo). Del que normalmente se partía hacia Tiro, aunque desde allí también  salían al Occidente más remoto naves de gran cabotaje (las verdaderas y primeras de Tarshis, que ponían rumbo hacia Tartessos, la Península Ibérica). (2)
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Cuanto narramos nos hace concluir que no es extraño que precisamente el alfasilabario ibérico proceda de estas zonas mediterráneas. Puesto que aunque parezca que existía una tremenda lejanía entre la Península Ibérica, Creta, Chipre y el litoral de Oriente Medio, ello no era así. Debido a que el mar y los puertos antaño unían, nunca separaban territorios  -tanto como actualmente puedan  hacerlo los aeropuertos o los aviones-. De ello que para llevar mercancías desde Yafa (Joppe, en Tel-Aviv) hasta Kitia (Chipre) o hacia Tarshis (Tartessos, en el Sur de España), solo se necesitaran unas semanas de navegación. Mientras era muy difícil -por no decir imposible- transportar de manera segura, un solo talento de oro (o una pequeña mercancía), desde Tartessos hasta la actual Meseta Central ibérica. Ello debido a la casi inexistencia de caminos y de medios de transporte, algo que quedaba tan solo en manos de la trashumancia. Por lo que la comunicación en el interior peninsular podía tardar meses y hasta años, debiendo hacerse por pastores; mientras desde Chipre hasta Sexi (Almuñecar), desde Tiro a Malaka o de Yafa (Tel Aviv) hasta Gadir y Tarshis, tan solo se tardaban unas semanas. Pudiendo transportarse toneladas de metales y mercancías preciosas (tal como recoge La Biblia al hablar de la construcción del Templo del Rey Salomón: 1 Reyes 10, 22 ; y II Crónicas 2, 16 ).


BAJO ESTAS LINEAS: Mapa de la zona comprendida entre Israel - Fenicia -Chipre y Creta (fuente Atlas Ed. Aguilar 1960). Observemos a nuestra derecha la zona portuaria de Yafa (Tel Aviv) desde donde tomaban los israelitas los barcos hacia Tarshis. Más al Norte, en el Líbano, se situaban los enclaves fenicios de Tiro y Sidón. Frente a ellos, la isla de Chipre; fundamental para "defenderse" y ocultarse de la "terrible competecia" con la marina griega (en la lucha por la thalasocracia = dominio de los mares).








CITAS:






(1) Las identificaciones que recogemos han sido plenamente admitidas y se exponen entre otros en el libro de Robert Graves y Rafael Patai, LOS MITOS HEBREOS (Buenos Aires 1969, pags. 144 y ss).


(2) Sobre la expresión "Naves de Tarshis" traducida como "embarcaciones de gran singladura y cabotaje" nada hemos de añadir, puesto que en verdad aquellos barcos que llegarían hasta Tartessos habrían de tener esas características. De ello que en época de Josías y Ococías se use la expresión "Naves de Tarshis" para indicar aquellos barcos capaces de navegar por los océanos; mencionando cómo algunas de estas son hechas por Josías y Ococías con el fin de intentar llegar hasta Ofir, partiendo del Mar Rojo. Por lo demás, la identificación entre el Tarshis bíblico y algún lugar del Índico no es válida pues tal como decimos, los puertos que unen aquella Tarshis e Israel, se encontraban en el Mediterraneo. La hipótesis "confusa" de la "otra Tarshis" más allá del Mar Rojo nace del texto de Josías, cuando se habla de unas naves que este rey hace en el puerto de Ezión-Geber, que claramente se dice son "PARA IR HASTA OFIR" (no a Tarshis) (Reyes 22, 48). La mencionada Ofir sí es un lugar cercano al Índico, tal como se deduce cuando Salomón se une a Hiram de Tiro. Ambos reyes mandan naves a Tarshis, que cada tres años venían cargadas de ricas mercancías por el Mediterraneo, arribando hasta los puertos controlados por Hiram y los judíos (1 Reyes 10, 22 y II Crónicas 2, 16). Mientras, Salomón corresponde con su aliado enviando desde su enclave marítimo en el Mar Rojo (Ezión-Geber), marineros israelitas junto a otros fenicios llegados hasta allí desde Tiro y en busca de oro para ir Ofir; regresando con cientos de talentos de este metal. Especificándose claramente que aquellos israelitas, junto a los siervos de Hiram, viajaban hacia Ofir y no a Tarshis; nunca confundiendo ambos destinos.
Ocurre posteriormente lo mismo, en época de Ococías y Josafat; en aquel puerto de Ezión-Geber. Donde se construyeron grandes naves que se decían de tipo o como las de "Tarshis", pero para viajar hasta OFIR (no hasta Tarshis; tal como recoge 1 Reyes, 22, 48). Narrando la Biblia que el rey Josías manda hacer "naves de Tarshis" para ir por oro hasta Ofir ; aunque no llegaron a destino por destruirse las embarcaciones en el puerto de Ezión-Geber, donde se preparaban. Evidentemente, este puerto de Ezión-Geber está en las cercanías del Mar Rojo y camino del Índico, siendo el lugar de partida hacia Ofir (donde se iba por oro y se llegaba con naves como las de Tarshis: De gran cabotaje o capaces de cruzar el océano). No teniendo nada que ver las menciones a las verdaderas y originarias naves de Tarshis, que partían hacia Tartessos y desde los puertos mediterraneos (de Hiram o el que hemos visto de Jeppo -Yafa junto a Tel Aviv-).









domingo, 11 de marzo de 2012

CAPÍTULO XII : Alfabetos y signarios utilizados por los iberos.

[ -Recogemos las páginas principales del libro "Textos iberos" (en imágenes); resumiendo a su lado el contenido, para quienes no tuvieran tiempo de leer las hojas escaneadas. Tras ello y en virtud de lo que se va exponiendo, añadimos nuestros comentarios y teorías. Opiniones personales, disertaciones e hipótesis sobre lo dictado en el libro, que incluimos en párrafos continuados a las fotos y en letra cursiva. Teorías propias que en algunos casos estarán de acuerdo con las incluidas en el texto que resumimos, aunque en otros, serán muy distintas-.]

AL LADO: Primera página del capítulo XII en la que comienza explicando que además de los alfasilabarios, también se usaron para escribir el idioma de los iberos un alfabeto de tipo jonio (el greco-ibérico) e incluso hay inscripciones en signos romanos arcaicos. En referencia al greco-ibérico, utiliza para analizarlo el modelo que profesor Flechter Vals recoge su libro TEXTOS IBERICOS DEL MUSEO DE VALENCIA. A través de él estudia comparativamente sus valores, llegando a la conclusión de que -curiosamente- al transcribir la lengua de los iberos, aquellos griegos llegados a nuestras tierras omitieron una serie de letras (por innecesarias -obviamente-). De tal modo, aquellos que recogieron en alfabeto griego arcaico la lengua prerromana peninsular, tan solo usaron una labial: La "B" (excluyendo la "P" y la "F"). De lo que hemos de entender que este idioma de los iberos tan solo tenía un valor labial a la que se ha de suponer la equivalencia en griego de los sonidos (  ), siendo el más cercano el de la "Beta". Igual sucede con las dentales, de las que tan solo contiene el alfabeto greco-ibérico dos: La Tau y la Delta (  ). Faltando otras dentales griegas tales como las diferentes Zeta y Théta (  ). Por último, entre las dorsales tan solo escriben los griegos en ibero las letras Gama y Kappa ( ), igulamente olvidando otras como la Xi, o la Ji (  ).

La conclusión fonética es que se excluyen todas las consonantes aspiradas (los sonidos "F", "Z", "J") y la labial "P"; aunque considera que probablemente existieron en el idioma escrito por los iberos, pese a que prescindirían de ellas por motivos de una simplificación idiomática. Algo muy similar sucede en el petroglifo de Peñalba de Villastar que se escribió en caracteres romanos arcaicos. En esta leyenda se contiene tan solo la letra "P" como oculsiva, faltando la "B" y la "F". Como dental tan solo existe la "T" y no figura ni la "D" ni la "Z"; mientras falta la "J" (dorsal-palatal), habiendo "G", "K" y "Q" en la inscripción. La conclusión que obtiene es que considera que se sustituyen comunmente las Theta por Delta (  ), tanto como la "Ji" por "Gamma" (  ) y la "Pi" se hace "Fi" (  ). Regla que considera existe en todos los escritos ibéricos y que posiblemente tiene su origen en la simplicidad del idioma que transcriben. Una lengua que procedería de Creta y Chipre, que siempre se escribió en sus silábicos -Lineal A y B en el Minoico y silabario Creto chipriota en el segudo caso-; en los que podemos ver como igualmente tienen muy pocas consonantes, faltándoles dentales labiales (sobre todo en referencia con el alfabeto griego). De tal manera, en el Lineal A y B de Creta tan solo se contendrían "P", "D", "T", "K" y en el chipriota únicamente los sonidos "P", "T", "K"; careciendo ambos silabarios de oclusivas aspiradas.



Este interesante capítulo se inicia precisamente con uno de los grandes problemas del alfabeto ibérico: La ausencia de determinadas consonantes. Siendo este un hecho común que en las tres formas de escribir esa lengua (con caracteres autóctonos, griegos y latinos); tanto como lo es en sus diferentes alfasilabarios prerromanos, donde nunca aparecen determinadas oclusivas. Ello lleva a pensar que realmente ese idioma que escribieron los habitantes de nuestras tierras hace veinticinco siglos carecía de sonidos diferenciados entre la "P" y la "B" (e incluso la "F"), tanto como no distinguían entre fonemas tales como los formados con la "G", la "K", la "J" , e incluso la "X" -escribiendo comunmente todos estos, reducidos a una sola sílaba o letra-. Evidentemente nos podremos plantear qué tipo de idioma era aquel que no distinguía entre una "P" y una "B" , o una "K" una "J" y una "G". Habiendo que llegar a la conclusión de que hubo de ser muy duro en su acento, tanto como muy antiguo y precario en su fonética (y en su sintáxis); o bien, que se tratase de un modo simplificado de escribir.


Partiendo de todo ello, hay que considerar algunas hipótesis como probables: En primer lugar habríamos de pensar una idea que explicara esta carencia de consonantes, debida a una falta de medios (o de conocimientos). De tal manera, la primera opción sería considerar que los iberos carecían de cultura suficiente para distinguir fonemas, aunque los pronunciaran; tanto que terminaron por unificarlos en unos pocos signos. Reduciendo así las guturales "K", "G", "J" a un solo carácter, tanto como las dentales "D", "T" y "Z" a un signo (al igual que harían con las labiales "P", "B" y "F"). Otra idea nos llevaria a pensar -tal como antes hemos dicho- que no las pronunciaban realmente y que el acento de Iberia fuera fuerte y rudo, tanto como para carecer de aquellos fonemas tan diferentes. Pese a ello, nada puede saberse pues no podemos decir a ciencia cierta si los habitantes prerromanos de nuestras tierras distinguían entre la "P" y la "F", o bien si pese a dictarlas y saber hablarlas, no fueron capaces de diferenciarlas en caracteres distintos al escribirlas.


Aunque un grave problema surge al tomar esta última hipótesis como cierta, ya que si realmente existían voces con tan múltiples sonidos y luego las recogían de manera simplificada, hemos de preguntarnos: ¿Con qué reglas luego distinguían lo escrito de lo hablado?. O bien: ¿Cómo lograban entender aquello que inscribían, si podía leerse de múltiples maneras?. Preguntas sin solución, dado que muy difícil es llegar a interpretar correctamente una palabra que pueda contener tres fonemas reducidos en un solo signo. Para comprender lo que decimos, pondremos el ejemplo de la "B" ibérica, que sabemos es igual a una "P" y ambas son también una "F"; y así donde pone Baka (vaca), pudiéramos leer Paka (Paca) o Faka (faca). Un asunto que se complica más al saber que igualmente la "K" puede ser una "G" o una "J"; lo que significa que Baka, Paka o Faka a su vez pudieran interpretarse por: Baga (vaga) y Baja (baja); tanto como por Paga (paga) y Paja (paja); e incluso por Faja (faja) o por Faga (faga).


En el caso anterior, observamos que de una misma palabra escrita en dos sílabas ibéricas como "BA+KA", las lecturas posibles increiblemente son ya nueve: Baca, Paca, Faca, Baga, Baja, Paga, Paja, Faja y Faga. Visto ello hemos de añadir que si además unimos una tercera sílaba en la voz (como por ejemplo la dental "TA" -que puede ser traducida por "D" y por "Z"-); el resultado es que "BA+KA+TA" tendría ya la friolera de veintisiete lecturas (9x3=27). Si además le sumamos que las palabras han de estar declinadas (es decir, terminadas en vocales) y que las vocales igualmente contienen diptongos, crasis y figuras tales como sustituciones (icluso habría que añadir la existencia de vocales complementadas tales como la "E" que puede tratarse de una "épsilon" o de una "eta" griegas, al igual que la "O" pudiera ser "omega" u "ómicron"...). El problema se agravaría con algo tan complejo como lo es considerar que la palabra declinada "BA-KA-TA-IE" (con sus veintisiete lecturas iniciales), tiene además dos o tres terminaciones. Lo que daría un resultado de más de cincuenta combinaciones diferentes y decenas de vocablos posibles. A todo ello, si le sumamos una segunda palabra que apareciera en una inscripción y uniéramos estas cincuenta formas distintas de interpretar la primera voz, con las otras tantas que tenga la siguiente (pongamos por ejemplo diez). Nos resulta que las posibilidades de traducción y lectura de un texto de este tipo y tan solo de dos palabras, resulta ser de cientos de combinaciones.





AL LADO: Portada del divertido libro de la profesora Ana María Vázquez Hoys llamado LAS GOLONDRINAS DE TARTESSOS. De publicación muy reciente (editorial Almuzara) en esta entrenenida obra la autora "dá un repaso" por toda la historia de la escritura en el Mundo Antiguo. Mujer muy singular, la profesora Vazquez Hoys recoge algunas "curiosas" teorías en su trabajo cuya lectura nos ayuda a hacernos una idea sobre lo que pudo ser la creación de la escritura en la Antigüedad. En ella, vemos como sucesivamente se inventaron diferentes modos de resolver y dar una misma solución a un igual problema: Anotar, recoger y acotar lo hablado por los hombres. Habiéndose inventado tantas formas de escribir quizás como cuantas civilizacones se fueron generando hace miles de años; modos y maneras de recoger las lenguas que otras tantas veces murieron junto a las culturas que las crearon. Entre las que pervivió en Occidente fundamentalmente el más sencillo de los sistemas: El fenicio-israelita del alefato (alfabeto o abecedario por combinatoria de tipo "númerico" -hecha con signos que significaban letras correspondiendo a sonidos-).



BAJO Y JUNTO ESTAS LINEAS: Al lado, en la parte superior, alfabeto llamado greco-ibérico, con el que se inscribieron al menos unas decenas de tablillas en nuestro idioma prerromano de la zona levantina. Bajo este, dos tipos diferentes de alfasilabarios iberos. Arriba el que la profesora Vázquez Hoys denomina levantino, que muchos otros arqueólogos catalogan como Nororiental. Bajo este y en la misma imagen, el alfasilabario celtíberico (de la zona aragonesa cercana a la meseta, particularmente con signos muy usados en los yacimientos de las proximidades de Zaragoza) -imagen tomada del libro antes comentado LAS GOLONDRINAS DE TARTESSOS (pag. 288)-
ABAJO: Alfasilabario tartessio que denomina Vázquez Hoys como Sudlusitano o tartésico. No sin motivos se refiere la profesora a estos caracteres como los utilizados en la zona de El Algarve, pese a lo que igualmente aparecen en el área de Huelva, hasta Extremadura y parte del Alentejo. Ello nos lleva a denominarlo simplemente tartessio, siendo esta la más antigua entre las formas halladas de escritura en la Península (dando comienzo entre el siglo VIII aC.). Tiene como carácterístca propia que comunmente se lee de derecha a izquierda, tal como se realiza entre los pueblos semitas -en especial el fenicio- (aunque en ocasiones llega a estar redactado incluso en bustrófenon) -imagen tomada de LAS GOLONDRINAS DE TARTESSOS pag. 289-.


Evidentemente, ha quedado claro que un idioma tan solo puede ser escrito con las vocales y consonantes que verdaderamente tiene, pues sinó (al menos en nuestra opinión) es imposible conservarlo y leerlo. Ello lo decimos con claro criterio y tras haber convivido durante años en Japón, donde pude experimentar que tan solo se puede comunicar el japonés por escrito si se dominan sus formas de hiragana, katakana (e incluso kanji). Tanto es así, que en un principio intenté en ocasiones redactar esa lengua en caracteres latinos (en lo que en aquel país se denomina "romaji"); pero en cualquier frase así escrita que tuviera la más mínima complicación lingüística, resultaba imposible que fuera entendida por los japoneses. Ello, porque lo escrito no es igual a lo hablado (que goza de un contexto); donde podemos usar voces muy parecidas y con un igual sonido, debido a que las personas captan el significado diferente de las palabras tan solo por la conversación en la que se sitúan. Por cuanto decimos, si redactamos un texto en caracteres que reducen, alteran o simplifican el sonido y significado de un idioma; este muy pronto se hace incomprensible (sobre todo si recogen palabras o frases complicadas).


Lo que intentamos explicar en español puede entenderse con un simple ejemplo que elegimos como es el de la voz "to-ma-te". Término que si estuviera escrito en signos de otra lengua (árabe, griega o japonesa) no podríamos distinguirlo en su significado, siendo imposible determinar si se trata de: "Tomate", "toma té", o "tómate". El problema expuesto se haría mucho mayor en el caso del alfabeto ibero, en el que la letra "T" no sabemos si realmente se corresponde con las dentales "T", "D", o "Z" ... . Habiendo de incluir las hipótesis en las que "tomate" puede leerse como: "Dómate", "do mate", "toma de", "doma de", "toma ze"....(así hasta decenas de interpretaciones). Con este pequeño ejemplo creo que hemos mostrado cómo resulta imposible considerar que en un alfasilabario (tal como el ibérico) se puedan escribir diferentes sonidos con iguales signos. Tras lo que si se sustituyen las consonantes indistintamente y sin ajustarse a unos principios gramaticales, resultaría un puzzle que hace incomprensible cualquier idioma de este modo redactado. Ello porque el producto de la combinatoria y de las posibilidades de lectura, generan un texto totalmente ilegible (debido la infinidad de interpretaciónes). Unos hechos de los que se pueden extraer dos conclusiones referentes al idioma prerromano de Hispania:

La primera es que lo inscrito en los textos ibéricos se tratase de un idioma muy corto y ritual, habiendo sido reducido en sus consonantes en la Península. De tal manera, partiendo de una lengua extranjera no hablada por el común de las gentes, los iberos la habrían simplificado para ser usada como escrita. Un idioma importado y enseñado por los colonizadores (al igual que sus signarios) solo para este fin de pactar y crear epigrafía. Algo que nos llevaría a pensar que podía tratarse de un griego arcaico muy sencillo (o de un semítico simplificado), que no tuviera más de mil palabras. Escritura y valores de las voces que aprendería una casta (de nobles, de sacerdotes o de escribas), recordando claramente cada una de sus palabras, que no podrían leerse de fomas distintas (puesto que ya hemos visto que de hacerlo libremente y dando valor distinto a las consonantes, en solo tres sílabas pueden darse veintisiete maneras de interpretarlas). Para ello, cada término tan solo tendría uno o dos significados; hecho este que permitiría redactar en la forma descrita, a modo de un signario con siglas ya establecidas un idioma muy corto, que se hubiera sintetizado de otro más extenso y hablado. -Lo que decimos significaría que se tratara por ejemplo de un griego reducido a unos cientos de palabras y que cuando leamos "BA-KA" tan solo podamos interpretar ese término así (de una o dos formas diferentes); excluyendo el resto de hipótesis y combinaciones, que vimos conformaban al menos nueve posibilidades de lectura-.

La segunda oción a pensar es que se tratase de un idioma estructurado y exactamente redactado tal como era escrito; lengua que se hablara en algún lugar del Mediterraneo -tanto como en la Península-. Ello obligaría a pensar en la existencia de un idioma ibero más o menos común a todos los habitantes de la Hispania prerromana y que se recogió por signos y tal como era en su fonética (sin distinguir la "B" de la "P", ni la "K" de la "G"). Decimos una lengua ibera que de algún modo aglutinaría a muchos pueblos de nuestras tierras, porque todos, absolutamente todos los alfabetos y silabarios prerromanos peninsulares tienen como rasgo común no distinguir más que una dental, una labial y una gutural. Consonantes que curiosamente son las principales oclusivas, lo que indicaría que los iberos hablaban con este rasgo: Un fuerte acento en el que no diferenciaban la "B" de la "P", la "T" de la "D", ni la "G" de la "K".

Algo que no está tan lejano al lenguaje de hoy en nuestras tierras, en el que actualmente también vemos gran "confusión" de consonantes. Así, siendo un hecho conocido que el acento es tan hereditario que puede no variar durante milenios, si observamos "el habla del Sur" -tan próxima a otras muchas del Mediterraneo (en especial a las de Oriente Medio)-; veremos como la "Z" es pronunciada de manera igual a la "S" ( siendo "casar" y "cazar", una misma palabra). Incluso la "Z" y la "S" a veces se convierten en a "J" aspirada, cercana a una "H"; como ocurre en "estar" que se cambia por "ehtar". De manera muy curiosa, en zonas cercanas a Extremadura, la "R" se llega a decir igual a una "L" (rasgo tipicamente asiático), mientras en las áreas de Andalucía las "F" son apenas pronunciadas y la "T" o la "D" se hacen indistinguibles (así hay palabras como "zordao", que sabemos es "soldado" o "Tuvigis" que todos conocen, se trata del nombre de Eduvigis). En referencia a este problema de las consonantes en el acento hispano, destacamos el conocido tema de la "V" y la "B", absolutamente iguales en nuestra fonética. Sobre lo que ya se ha escrito, pudo derivar de esta imposibilidad del ibero para diferenciar las labiales (como han observado muchos filólogos). Unas confusiones en las consonantes comunes a todos los habitantes de la Península que no se limitan al Sur, ya que en la propia Meseta -donde se considera hablan el mejor castellano- podemos escuchar frases como "to pa ti" (que significa "todo para ti") o "pa-onde va" (que todos sabemos es "para donde vas").

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, quizás el libro más importante desde el punto de vista iconográfico que se ha publicado sobre los fenicios. Se trata esta de una obra nacida de una exposición sobre Los Fenicios realizada en Italia, hace unos veinticinco años. Lo que podemos considerar su catálogo que es este ejemplar sobre LOS FENICIOS, fué coordinado y presentado por el especialista más importante en esos años del mundo púnico: Sabatino Moscati. Teniendo el único fallo de haber incluido el Tesoro de El Carambolo (tartessio) entre las piezas de orfebrería fenicia; algo comprensible pues a este tesoro  -que es una de las grandes maravillas de la arqueología- le sucede como a Cristóbal Colón (que todos desean que sea de su tierra...). Pese a ello, la orfebrería fenicia podemos observar que es mucho más ligera, no existiendo ninguna pieza semejante a las de El Carambolo. Joyas claramente tartessias o ibéricas (de gran peso y tamaño, con una técnica de orfebre muy "masculina"), aunque se dicen púnicas al haber sido encontradas enterradas en un templo fenicio. Sobre ello, añadiremos que los tesoros no pueden datarse ni catalogarse por el lugar de hallazgo si han sido ocultados -como le sucede al del Cerro de El Carambolo-. Pues se entierran en el momento de huida o de guerra, en un lugar recóndito y donde no levante sospechas (comunemente de poca relevancia; fundamentalmente para intentar luego recuperarlo o para que no caiga en manos del enemigo.).

ABAJO: En la imagen anterior, sobre la portada del libro de Sabatino Moscati, veíamos un "dios del ojo" fenicio hecho en pasta vítrea, del siglo IV y hallado en Olbia (perteneciente al Museo Nacional de Cagliari, al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). En la fotografía bajo este párrafo observamos una deidad púnica igual, también fabricada en vídrio pero de calidad muy inferior y fechada doscientos años después. Colgante hallado hace unos años en Pintia (Valladolid) que nos habla claramente de la infuiencia fenicia en toda la Península Ibérica -influjo que llegó hasta la etapa romana-. Igualmente, gran parte de las letras que itiliza el alfasilabario ibero veremos que son de "invención" fenicia, aunque más tarde (desde el siglo IX al VIII a.C.) las adoptaron los griegos, quienes generan un alfabeto arcaico heleno partiendo del púnico. Todo ello nos lleva a pensar en la posibidad de un influjo obligado y cierto de las lenguas semitas (fenicias o hebreas) en el antiguo vocabulario de los iberos. Caso que apenas se ha estudiado y que debiera tratarse, ya que es evidente que una de las colonizaciones más importantes de la Península, vino desde esa zona de Oriente Medio.


Pero continuando con el signario alfasilábico ibero, hemos de concluir que sabiendo como gran parte de sus caracteres son o bien griegos arcaicos inventados en Fenicia (en el caso de las letras), o bien silabas muy cercanas a las creto-chipriotas. Podemos pensar que sus textos estuvieron redactados en un idioma muy próximo a estos greco-arcaicos, o en los cercanos a los fenicios. Aunque como se inscribe el ibero con sistemas silábicos y tan solo hay una zona que redacta en este tipo de signarios por sílabas (que es la anatólica y fundamentalmente la cretochipriota), la conclusión más lógica es orientar su origen hacia el Egeo. Observando así los parecidos entre el alfasilabario ibero con los silabarios de Creta y de Chipre; llegamos a la certeza de que tan solo nos quedarían como posibles lenguas cercanas y signarios similares al  ibérico, las del área de estas dos islas. Pudiendo estar la lengua prerromana de nuestra tierra emparentada con el eteo-cretense, del tipo Lineal A (por descifrar); o bien con el Lineal B (que es un griego muy primitivo). Tanto como con las chiopriotas en que se redactaron las tablillas e inscripciones de su silábico. Inscripciones silábicas que fueron escritas en el llamado eteo-chipriota y que se supone el habla de esa isla antes del siglo XI a.C.. O bien, en un segundo tipo que es el grecochipriota arcaico; un lenguaje preheleno antiguo cercano al dialecto de Arcadia en el que hay también numerosos textos recogidos en aquel silabario de Chipre (tan semejante al ibero en sus sonidos y signos).

Sea cual fuere, en los dos casos citados arriba se habría utilizado un idioma muy "corto en consonantes" tal como vimos en las formas de escritura de Creta y Chipre. Aunque como ya dijimos, los Silábicos Cretenses no son tan "limitados" en oclusivas y gozan de los fonemas comenzados por "DA", "TA" y "ZA" (en referencia a las dentales); "JA" (=ia), "KA", "QA" (en las guturales) y de "PA" (para las dentales); existiendo las sílabas "WA" que hemos de suponer sustituyen al sonido "BA". Faltando tan solo en la escritura minoica algunos fonemas como la "F", la "X", o la mencionada "B". Por lo que "aquello" escrito en Lineal A y B, no puede corresponderse con un idioma tan simple como el que contienen los textos de los iberos. Ya que si vemos el alfasibalario prerromano peninsular este solo es capaz de conformar sonidos con las consonantes "B", "T", "K", "R"; "RR", "S", "SH", "L","N" y "M" (dos menos que en caso cretense, teniendo ambos idiomas consonantes y vocales muy distintas)

Tras la observación de cuanto venimos narrando y excluyendo el hitita y neohitita (en principio, por ser sus vocales y consonantes muy distintas y por ser un silabario pictográfico); nos quedaría como el más cercano al ibero de todos los idiomas mediterraneos, aquel recogido en Signario Chipriota. Lenguas que además de ser plenamente contemporáneas al comienzo de la epigrafía en nuestra Península, contienen iguales características fonéticas. Puesto que el silabario de Chipre tiene tan solo los sonidos completos de la "K" = "KA" y etc (guturales); tanto como dos signos de "XA" (gutural-palatal) y solo un caracter para la "GA". Como dentales las sílabas que escribe el chipriota silábico solo parten de la "T" ("TA" y etc.); a la que se añade un signo que equivale a "ZO". En cuanto a las labiales tan solo contiene los fonemas que surgen de la "P" ("PA" y etc). Todo lo que nos hace ver que este idioma es tan limitado y tan corto en vocales como el ibérico. Por lo demás existen sílabas chipriotas que pudiéramos considerar que en el alfasilabario de los iberos no podrían escribirse -como es el caso del "WA" y el "JA" (ya)-; algo que no es real pues en el sistema ibérico se transcribirían como "UA" e "IA" -es decir: "u" seguida de "a" = "WA"; tanto como "i" seguida de "a" que sería "YA"-. Pero para que veamos el parecido entre la fonética del chipriota y la del ibero, recogeremos a continuación este silabario que se supone de origen cretense y que se establece (o se importa) en la isla de Chipre hacia el siglo XI a.C., perviviendo hasta al menos el VI a.C.. Para ello tomaremos el modelo que publica el magnífico libro "Reading the past" ("Leyendo el pasado", publicado por el British Museum).


AL LADO: Portada del magnífico libro que publicó en los años ochenta el Museo Británico: READING THE PAST (que tradujo y editó en español la Editorial Akal intitulado como "Leyendo el pasado"). En sus diversos capítulos se narra la historia de la escritura en los tiempos más remotos; pudiendo obtenerse conclusiones muy llamativas, al observar en unos cientos de páginas los principales idiomas del Mundo Antiguo y sus inscripciones. Comparándose las formas de escritura originales, gracias a esta compilación de datos sobre la gran mayoría de las lenguas inscritas en el pasado lejano.
ABAJO: El Silabario Chipriota tal como lo recoge en su página 187 "Reading the past". Observemos como al igual que el idioma ibérico, tan solo tiene como labial una (que aquí traducen por "P"); entre las dentales igualmente solo hay otra: La "T"; aunque goza de un signo para el fonema "ZO" (pese a que esta identificaciòn de "ZO" no está plenamente comprobada). Igualmente como gutural se encuentra solo la "K". Por ello y por la posibilidad de escribir en alfasilabario ibero todos los fonemas restantes, consideramos que es este el origen de los caracteres del idioma prerromano escrito en nuestras tierras.
Tres únicos signos no se identificarían con los usados por los iberos, que son: El "XA" y "XE", tanto como el "GA" (ver en cuadro). Aunque como podemos observar, estos no pertenecen al silabario propiamente dicho y se limitan a signos concretos (incluso sin identificar plenamente, tanto que hay quienes creen que el "XA" y "XE" pertenecen a la serie de sílabas "JA","JO" y debieran leerse como "XE" y "XU"). El resto de los sonidos de este silabario chipriota se escribirían perfectamente en idioma ibérico con los caracteres que corresponden a "letras" y que nuestro alfasilabario contiene.









Evidentemente, surge aquí ya el planteamiento de nuestros estudios (el de mi padre y el mío), cuyas tesis son paralelas pero diferentes. Partiendo él de la base de que el idioma escrito en los textos ibéricos se trataría de un greco-chipriota de tipo arcaico. Dialecto heleno antiguo (llamado Arcadio) que se escribía en Chipre y en el que están redactadas ciertamente una gran parte de las tablillas e inscripciones que se hicieron en ese signario silábico. "Textos" que no solo aparecieron en la isla originaria, sinó de los que también se hallaron ejemplos en otras partes del Egeo (e incluso en zonas de la Grecia Continental). Y de este modo -consecuentemente-, para Mario Gómez-Morán los "Texto ibéricos" se escribieron en un idioma foráneo a la Península (un greco-chipriota) que se habría utilizado "a modo de un latín" entre los habitantes prerromanos de Hispania. Habiendo sido usado como lengua aglutinante para redactar escritos cuya finalidad sería la de pactar, unificarse y entenderse en común todos los iberos. Habitantes prerromanos quienes originariamente tendrían muy distintos idiomas y no hablarían este que escribieron, sinó que solo lo usaron como medio de comunicarse de manera oficializada. Algo que realizarían a través de una lengua que -como decimos- sería muy similar a la que se contiene en las tablillas escritas en el chipriota de tipo greco-arcaicas, y que habría sido enseñado e importado por los colonizadores de la primera Edad del Hierro española (desde el siglo IX al V a.C.).


Mientras la tesis mia sería considerar e inclinarme a pensar que el origen del idioma y escritura ibéricas es igualmente creto-chipriota, pero no del tipo griego. Sinó más bien de aquel otro llamado "eteo-chipriota" (idioma original de Chipre) en que también se redactaron la otra parte de las tablillas e inscripciones inscritas en ese silábico. Lengua de la Edad del Bronce y que está por descifrar, que se considera emparentada directamente con la minoica del silábico cretense Lineal A y B. Sabiéndose de esta última que fué utilizada en el Imperio de Minos entre los siglos XX al XV a.C. y que igualmente a la de Chipre, se encuentra sin haberse logrado aún traducir. Pero sobre las que intuimos pudieron influir mucho en todos los pueblos metalúrgicos de la Edad del Bronce y en especial en aquellos lugares donde hubo minas de estaño (imprescindible para lograr ese metal). Ello debido a que Chipre durante el III milenio a.C era rico en cobre (de aquí su nombre que tanto se parece al latino Cupre); pero ya en el II mileio tuvo grandes problemas de abastecimiento, tanto hubo de buscar cobre y sobre todo casiterita (la piedra de toque para hacer bronce).


Dándose tan solo yacimientos de estaño únicamente en nuestras tierras, en todo el área mediterránea -además en mucha abundancia (principalmente en la zona de Almería y en el área Atlántica)-. Puesto que aunque existían minas de estaño también en el Cáucaso, aquellas eran unas tierras plenas de feroces guerreros y de difícil acceso por mar, al necesitarse pasar el Bósforo. Estrecho que habían de franquear para lograr llegar a las tierras del cobre y la casiterita del mencionado Cáucaso; lugar tan rico en metales que tomó el nombre de Kólkida (Cáucaso; de kalkos = cobre en griego) y que le daba su tremenda fuerza estratégica a Troya. Tróade que controlaba aquel paso hacia los yacimientos metalúrgicos del Mar Negro al estar situada en la entrada y paso del Bósforo. Por ello, el único medio de obtener casiterita de un modo "facil" para todo el que dominaba la navegación, era llegar hasta la antigua Iberia. Donde en zonas como la actual Almería o en la desembocadura del Guadalquivir, del Tinto y sel Odiel, la había en gran proporción. Todo ello, creemos que generó en nuestras tierras culturas como la de Los Millares y El Argar; y además aquellos buscadores de estaño y cobre hubieron de ir colonizando la Península desde el siglo XX a.C. . Casi un milenio hasta el final pleno de la Edad del Bronce , en el que llegarían metalúrgicos a toda Iberia (principalmente venidos de Creta, Chipre y de las costas de Anatolia). Lo que seguramente produjo que en la Edad del Hierro existiera ya lo que más tarde los griegos y romanos denominaban: el "pueblo ibero". Una comunidad aglutinada y con una cultura común que dominaba toda la Península . Quienes seguramente compartían idiomas muy cercanos, todos ellos quizás emparentados con este que decimos: El eteo-chipriota que pudieron traer cretenses, anatolios y gentes venidas del Egeo en busca de metales. Una lengua muy cercana a la conserva redactada en las tablillas de este silábico chipriota (primero) que tanto tiene en común con el idioma escrito por los iberos.


Para terminar diremos, que esta cultura o civilización que escribía en aquel sistema de sílabas parece que desparece de Chipre hacia el siglo IV a.C. (cuando concluye la escritura de este signario tras la ocupación helena). Pero muy curiosamente, en ese mismo momento en Iberia comienzan a aparecer rasgos y gentes que inician un arte y expanden una escritura emparentada con la de Chipre. Lo que nos obliga a pensar si realmente el origen del mundo ibero de esta época no estará precisamente entre los pueblos egeos, anatolios y cretochipriotas que huyeron hacia nuestras tierras en esos momentos: Desde el siglo VI a.C. (presionados por los Asirios que ocupan Anatolia y Oriente Medio) hasta el siglo IV a.C., en que Alejandro Magno se hace con Asia Menor, Egipto y las islas orientales del Mediterraneo. Algo que explicaría por qué las esculturas del Cerro de los Santos se relacionan tanto con el arte chipriota (unos siglos anterior); al igual que nos permitiría razonar por qué aparece y se desarrolla en nuestras tierras una forma de escritura con rasgos muy semejantes a los de Chipre y del Egeo. Pero a su vez explicaría la razón de que zonas como Albacete (Pozo Moro) y el Sur Peninsular hispánico, esté pleno de arte de tipo Neohitita.


JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, cabeza del Cerro de los Santos fechada hacia el siglo III a.C. Observemos su parecido con el arte chipriota del periodo grecoarcaico (unos siglos anterior). ABAJO: Podemos ver una escultura de esta etapa grecoarcaica de Chipre, fechada entre el año 500 y 450 a.C.. Se distinguen estas esculturas por su cabello en forma esquemática y los ojos que denominan almendrados. Rasgos del arte chipriota arcaico que comparte la estatuaria ibérica un tanto posterior. Ello nos hace pensar que pudo ser importado este estilo desde aquella isla en la que los fenicios comunmnte hacían escala para llegarse hasta nuestras tierras (al igual que pudo venir su lengua y su silabario que tantas similitudes tiene con la forma de escribir ibérica).












miércoles, 7 de marzo de 2012

CAPÍTULO XI : Una escritura críptica

[ -Recogemos las páginas principales del libro "Textos iberos" (en imágenes); resumiendo a su lado el contenido, para quienes no tuvieran tiempo de leer las hojas escaneadas. Tras ello y en virtud de lo que se va exponiendo, añadimos nuestros comentarios y teorías. Opiniones personales, disertaciones e hipótesis sobre lo dictado en el libro, que incluimos en párrafos continuados a las fotos y en letra cursiva. Teorías propias que en algunos casos estarán de acuerdo con las incluidas en el texto que resumimos, aunque en otros, serán muy distintas-.]

AL LADO: Primera página del capitulo XI en el que comienza exponiendo su hipótesis sobre una posible escritura críptica desarrollada por los iberos. Alfasilabario peninsular que considera pudo cambiarse en sus valores, habiéndo sido creado tomando signos de los silábicos y alfabetos creto-egeos. Signos importados a los que los habitantes perromanos de nuestra tierra habrían cambiado su significado, quizás con el fin de que los extranjeros no comprendieran aquellos escritos. Por otro lado, estos "textos" habrían tenido un idioma corto y casi secreto, que serviría para crear pactos o unificar a todas las tribus ibéricas. Ello explicaría para Mario Gómez-Morán la dificultad para su traducción, tanto como repetición de muchas de sus palabras y el idioma tan breve en vocabulario que utilizan los textos ibéricos.

Sigue narrando que nuestros signos prerromanos están tomados de alfabetos que entonces se divulgaban en el Oriente Mediterraneo, unidos a los de silabarios que desde antiguo ya se usaban en Creta y Chipre. Destacando que los sistemas silábicos nunca se mezclaron con los alfabéticos y de tal modo la escritura de aquellas islas -o del Egeo-, era o bien alfabética, o bien silábica. No dándose otro caso de un silábico-alfabético de este tipo más que en la Península Ibérica. Exponiendo que el sistema alfasilábico es altamente extraño, puesto que no puede generarse por evolución. Debido a que el modo de escribir por fonemas (sílabas) y por letras es plenamente diferente y al menos entre los creto-chipriotas, jamas se mezclaron ambos. Tanto que un silábico no puede redactar la palabra "Kipros" (Chipre) debiendo recogerlo en la forma "Ki-pu-ros"; lo que hace pensar que si los chipriotas hubieran admitido un alfasilabario tendrían al menos algunas letras que les permitieran escribir correctamente el nombre de su isla. Por lo demás, la diferencia de épocas entre ambas maneras de escribir es enorme; habiendo nacido los silábicos de los que hablamos en la Creta Minoica (al menos a principios del II milenio a.C.), mientras el alfabeto es de origen fenicio y se desarrolla casi quinientos años después. Pese a ello, convivieron sin mezclarse desde el siglo XI al VI a.C. (en que desaparece el silábico de Chipre).



Sobre el tema que tratamos, hemos de recordar que el alefato es "inventado" por los fenicios -e israelitas- entre los siglos del XIV al XII a.C.. Naciendo sus signos desde una forma de escritura simplificada y antecesora, llamada protosináica (importada del sistema egipcio). Unos trescientos años después de haberse instituido esta como un manera de comunicacion "oficial" en Fenicia (Israel-Judá y las zonas de Canaán); fueron los púnicos -principalmente- quienes lo difunden y exportan hacia las costas y zonas con las que comerciaban. Comenzando a instituirse esta manera de "marcar" el idioma por medio de letras en el área helena, desde el siglo IX a.C.. Donde unos cien años más tarde terminarían creando unos alfabetos definidos y propios (los greco-arcáicos). Igualmente, aquellos signos de origen fenicio fueron llevados a ultramar, unas veces en las naves de sus primeros inventores y otras en las de los herederos del sistema alefático (griegos y egeos, entre otros). Ello, produjo una infinidad de nuevos signos y valores, debido a la circunstancia de tener que adaptar aquellos caracteres a unas lenguas ajenas, lejanas y desconocidas. Naciendo así "abecedarios" o alfasilabarios como el estrusco o el ibérico.


Evidentemente, la característica más extraña del sistema ibérico es que contiene los dos modos de escritura: Por letras y por fonemas, algo inexistente en otras latitudes de este tiempo. Ello, no es solo un hecho peculiar, sino que además constituye un dato que puede hablarnos claramente sobre quienes importaron ese modo de escribir hasta nuestras tierras, tanto como del tiempo en que ello se hizo. Puesto que el silábico del que se origina el prerromano de nuestra tierra, había nacido a comienzos del II milenio a.C. en Creta, utilizándose en esta isla y llevándose luego a la de Chipre (donde se impuso uno muy similar). Allí, en Chipre pervivió y se reformó ese sistema minoico, creándose a fines del II milenio los signos del nuevo sistema de escritura heredero del de Creta, que se llamó silábico chipriota y pervivió hasta bien entrado el siglo VI a.C..

El origen de aquellos alfasilabarios egeos fue el denominado Lineal A Pictógrafico (con dibujos), que se usaba ya en Faistos y en la Edad de los Palacios minoicos, al menos desde el siglo XIX a.C.. Aquel modo de recoger fonemas por jeroglíficos cretenses (que contenía también ideogramas), derivó en la isla hacia una escritura simplificada del tipo "hiragana o katakana" japonesas. En la que los pictogramas ya eran signos conformados por lineas abstractas y a cada uno de ellos, correspondía a una silaba. Este fue el denominado Lineal A, que pervive al menos desde el siglo XVII a.C. hasta el XV a.C., cuando se convierte en el denominado Lineal B del que apenas se diferencian sus caracteres, aunque se supo recientemente que estaba escrito en una lengua muy distinta -tal como dieron a conocer Ventris y Chadvik a fines del siglo pasado, quienes tradujeron y descifraron el idioma del lineal B que es de tipo aqueo, o grecoarcaico-. Finalmente este modo de escribir comienza a desaparecer tras la invasión Doria de Creta, que produjo el final del Minoico (y la época Micénia), dando comienzo a lo que entendemos como etapa griega. Pese a ello, parece que los huidos o los herederos de la cultura de Minos, pudieron refugiarse en Chipre donde enotnces surge "nuevo" un modo de escibir muy parecido al anterior.

Posiblemente la invasión de Creta del siglo XII a.C., fue el motivo para que una escritura muy similar a la Lineal B llegara a Chipre (justo en el momento en el que comenzaba a desaparecer el "alfabeto" autóctono minoico). Iniciándose en aquella isla el llamado "Silábico Chipriota", escrito en idioma de esta otra isla, pero muy semejante por sus signos y reglas a su predecesor (el Lineal B). El nuevo silabario de Chipre estuvo en uso desde el siglo XI, hasta el VI a.C. y en mi opinión personal es el que dió con toda seguridad origen a los signos de los fonemas del alfasilabario ibérico. La opinión antes expresada está avalada por los estudios de Manuel Gómez-Moreno, descubridor de los valores del signario ibero. Quien fue el investigador que más consideró los caracteres de sílabas ibéricas, como originados por los eteo-cretenses, o los eteo-chipriotas. Tanto es así, que en base a sus estudios sobre el alfasilabario de la Hispania Prerromana (que consiguió descifrar); pretendió descubrir también el significado de algunos signos los egeos, dando un valor igual a los nuestros, entre los signos de Chipre y de Creta. Intentando igualmente estudiar y descubrir parte del Lineal B, por comparación con el nuestro (lo que más adelante referiremos, cuando tratemos sobre los estudios de Gómez-Moreno de signos comparados. Destacando las tablas de concordancias entre los caracteres ibéricos, los de Creta y los chipriotas; a los que denomina "egipcio-egeos y minoicos" respectivamente) .


JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, portada del interesante libro de Mónica Ruiz Bremón sobre Los exvotos del Cerro de los Santos. Venimos hablando en anteriores entradas sobre el significado y la importancia de las esculturas halladas en ese santuario ibérico cercano a Yecla. En el libro que traemos a nuestra página podrán encontrar quienes nos siguen, muchos de los datos que por falta de tiempo y de espacio, no hemos podido incluir sobre este importantísimo yacimiento. Entre otras, aparece en el ejemplar -cuya portada vemos fotografiada- la historia del descubrimiento del Cerro, de sus falsificaciones y las últimas aportaciones sobre significados y dataciones (que hace unos veinte años se realizaron). En lo que se refiere a las famosas damas del Cerro de los Santos que venimos estudiando, es importante saber que tras ser halladas y a fines siglo XIX, fueron tenidas por falsificaciones. Ello, principalmente porque su moda era tan "estrambótica" y tan semejante a la que lucían por entonces las mujeres españolas, que se consideraron recreaciones de la época. Algo que llevó a confundirse a los mejores expertos, que asombrados veían como aquellas mujeres esculpidas de época prerromana, lucían trajes y tocados casi iguales a los de las falleras, las maragatas, las salmantinas o las extremeñas (entre otras). El tiempo y los diversos estudios, pudieron probar la autenticidad de las Damas (especialmente de las sedentes, tenidas todas por falsas), cuya moda y estilo personamente hemos podido estudiar y comprobar. Logrando ver que se corresponde con la de muchos modelos chipriotas de época algo anterior a las ibéricas. Igualmente y como más adelante estudiaremos, el silabario ibérico coincide con el de Chipre.

ABAJO: Dos cabezas chipriotas, esculpidas sobre caliza, fechadas hacia en siglo V a.C.. Por su tipología y moda vemos que coinciden plenamente con las esculturas ibéricas, siendo muy similar a las que se desarrollan unos siglos después en nuestras tierras. Los bustos que vemos en foto serían de algún modo contemporáneos a la Dama de Elche, aunque esta última pertenece a una época -o un estilo-, que contiene una influencia mucho más egea (por no decir griega arcaica). De un modo muy distinto, la estatuaria ibérica que surge tras el siglo IV a.C. es mas tosca y simplificada; correspondiéndose con este tipo de modelos cercanos a los chipriotas (tanto en su moda, como en sus trazos o maneras de realizarlos). Igualmente, el alfasilabario de los iberos contiene varios signos directamente heredados de los creto-chipriotas, lo que indica una influencia clara llegada de esta isla hasta nuestras tierras.


AL LADO: Siguiente página del capítulo que tratamos de TEXTOS IBEROS, en el que considera que el alfabeto ibérico no es producto de una evolución histórica, sino una simple creación realizada en la Hispania Prerromana -como producto de una élite que lo "inventaría" e impondría-. Ello en base a que contiene símbolos creados en lugares muy lejanos a Iberia e importados hasta la Península, donde luego les dieron otros valores fonéticos. Otro problema que plantea es la posible generación de un sistema críptico, que tan solo fuera entendido por aquellos que lo crearon, o que lo mantuvieron; debiéndose a ello quizás la dificultad para su desciframiento. Tocando al final de la hoja la precariedad que aquellas inscripciones iberas contienen; "textos" entre los que no hay ni puntuación, ni ortografía, ni menos un modo regular de poder traducirlas desde un punto de vista "filológico". Ello, quizás por la antigüedad de las mismas, ya que los signos y la ortografia helena se deben a un periodo cercano al clásico, tanto como la romana se inicia ya en época próxima a la imperial. Expresando finalmente que -a su juicio- las inscripciones iberas están recogidas en un dialecto grecoarcaico, muy precario y primitivo; lo que nunca significa para él que aquel fuera el idioma de los iberos (considerando que la lengua hablada y la escrita eran muy distintas en la Península Ibérica, hasta la llegada de los romanos, igual que lo fue en toda Europa hasta el siglo XVI).


Habíamos dejado nuestros comentarios, hablando de los estudios de Gómez-Moreno, quien descifró el alfasilabario ibérico y que además intenta hacer algo parecido con el Lineal B -por comparación con signos y valores semejantes a los iberos-. Ello es algo que claramente veremos cuando editemos las imágenes de sus alfabetos y sus concordancias, en las que comunmente compara los de Chipre y los de Creta con el nuestro. Pero baste conocer esta teoría de la que parte Gómez-Moreno en base al silábico chiprota, para entender tanto el razonamiento de Gómez-Morán, como la intuición que De Rada tuvo hace mas de ciento veinte años (cuando consideraba que las inscripciones prerromanas estaban redactadas en un idioma del tipo egeo o en griego arcaico). Efectivamente la teoria del greco iberismo sufre un termendo varapalo cuando Juan de Dios de Rada es engañado con una serie de esculturas que le dicen halladas en el Cerro de los Santos y que ya vimos estaban plenas de falsas inscripciones (muy cercanas a los caracteres griegos).

Pese a ello, si fuera tan fácil traducir desde el idioma heleno primitivo los textos ibericos, quizás De Rada hubiera tenido algún seguidor quien antes o después lo hubiera conseguido con pleno éxito. Pero el problema de estas inscripciones prerromanas (a mi juicio) no radica tan solo en la lengua en las que estén redactadas, sinó también en el modo en que se hicieron. Ello porque no son verdaderamente escritos, sino simplemente lápidas, teseras, plomos y bronces -tanto como algunas cerámicas-. Soportes cuyas inscripciones siempre tienen un carácter oficial, ritual y conmemorativo; siendo muy ajenas al idioma que comunmente se habla. De tal modo, si hoy tomáramos para traducir del castellano algunas piedras con nuestra lengua, tanto como otros textos grabados en español sobre metal y cerámicas (medallas, placas y objetos decorativos). El resultado sería encontrarnos fundamentalmente con nombres, conmemoraciones y fechas. Ello porque esos soportes en los que se han conservado los textos de los iberos, son los que se usan para inscribir celebraciones, pactos, rituales, necrológicas, gentes y gentilicios (aún en nuestros días). Por todo ello, el tema es tan complejo como dificultoso. Pese a ello, parece que es absolutamente seguro que nuestros signos silábicos -del alfasilabario ibero- descienden de los cretochipriotas y debieron ser traidos por fenicios y por gentes de estas islas (entonces ya ocupadas por púnicos en una parte). Lo que hubo de suceder en los años en los que se formó el signatario (hacia el siglo IX y VIII a.C.). Una época en la que ciertamente el alfabeto inventado en Fenicia se difundía por todo el Mediterraneo, a la vez que en Chipre aún pevivía un peculiar modo de escribir (por sílabas) del que allí no hacía mucho se había creado una versión moderna (el silábico chipriota).

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, una dama sedente chipriota del siglo V a.C. (pretenece a la colección Boissé a la que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Observemos el parecido de esta estatuilla con otras muy similares (aunque de mejor hechura) pertenecientes al Cerro de los Santos y fechadas cien o doscientos años después. No siendo solo la postura y el significado de la dama sedente lo que nos atrae y nos parece tan similar al mundo ibérico; sinó también su moda y su joyería (tan cercana a la nuestra).
ABAJO: Preciosa damita sedente del Cerro de los Santos (propiedad del Museo Arqueológico Nacional, al que agradecemos nos permita divulgar su imagen). Esta serie de esculturas de iberas sentadas fue tenida por "no auténtica" durante años; entre otras cosas por su enorme parecido con las vestimentas que aún a fines del siglo XIX lucían las mujeres de España. La arqueología pudo comprobar su autenticidad y con ello hemos entendido como la Historia ha podido probar que durante milenios se han conservado modas y formas en Iberia (sin apenas variación). Modelos que seguramente vinieron del Oriente Mediterraneo, pero que quedaron en nuestras tierras "cristalizados" en fórmulas y estilos que no cambiaron casi en dosmil quinientos años. Veamos así el parecido de esta dama sedente con algunas de su mismo tipo de Chipre, tanto como con las mujeres ataviadas con trajes regionales que aún pueblan y alegran las fiestas populares de nuestra vieja España.





AL LADO: Siguiente página del capítulo que analizamos en la que Mario Gómez-Morán defiende la teoría de que aquellos textos de los iberos cumplían una función similar a los que se escribían en latín, tras la caida de Roma. Época en la que cuanto se redacta y protocoliza se hace en latín; idioma que tras el siglo IV d.C. se conserva para toda la Europa culta. Usando aquel idioma de una civilización ya desaparecida, para entenderse en una lengua común. Tanto que hasta bien entrado el siglo XVI (tras la división de Europa en diferentes cristianismos), en los lugares de cultura de todo nuestro continente se escribía y hablaba el latín. De ello considera que el pueblo ibero pudo tener varios idioma -quizás muy cercanos algunos al vascuence-; pero escribía en otro que desde el Egeo le llega. Ello, con los signos que los griegos, fenicios y chipriotas les enseñarían (aunque dándoles otros valores). Explicando también y en base a la desunión y el individualismo de cada una de las tribus iberas, que para ponerse de acuerdo seguramente adoptaron un idioma foráneo, importado por los colonicadores y que se pudiera redactar (en una escritura igualmente enseñada por quienes les aculturaron).



JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado foto de mujer vistiendo traje popular de Salamanca hecha en 1928 (por Venancio Gombao). Observemos el parecido de aquella con las retratadas en el Cerro de los Santos, tanto como con las "damas chipriotas" de hace más de dosmil quinientos años. Una similitud de modas que no solo se limita a la forma del tocado o a los pliegues y modos que el traje guarda. Sinó que también otros detalles son increiblemente semejantes; paralelos tales como la compleja forma de cerrar el vestido, los dobleces repetidos por toda su ropa y sobre todo, la joyería (que entre mujeres -como las salmantinas- no podía faltar siquiera a diario). Siendo indudable que aquellas charras, maragatas, lagarteranas o falleras de hoy, descieden directamente de las maneras de vestirse y decorarse que las féminas iberas tenían ya hace más de veinticinco siglos.
ABAJO: Se acercan LAS FALLAS, fiestas del solsticio que se celebran con fuego dando la bienvenida al año agrario. Esta festividad, que coincide claramente con los Idus de Marzo romanos (celebrados igualmente a mediados de este mes) tienen un origen muy anterior y peculiar. A nuestro modo de ver se trata de una fiesta dedicada al Equinocio y de raices indudablemente ibéricas. Para demostralo, mostrarlo y "como muestra, bien vale un botón" -tal como dice el refrán- : En este caso traemos los "botones" del peinado de las falleras. Pelo recogido con los rodetes del "Carro del Sol" o del fuego, que coincide plenamente con aquellos que lucen también muchas de las damas ibéricas (en especial las levantinas -como la de Elche-). El peinado en la antigüedad tenía un significado religioso (no solo decorativo) y desde el famoso "króbilos" de Ares, hasta los múltiples moños y tocados que lucían las mujeres, se concebian en un contexto o con un simbolismo muy concreto. En referencia al pelo y al tocado, hasta nuestros días tan solo nos han llegado conceptos ya muy tardíos como lo son el de la tonsura, la corona o la toquilla de monja. Pese a ello, en La Antigüedad el valor del cabello y el significado que escondía su modo de cortarlo o decorarlo, era un lenguaje tan comprendido y arraigado en todas las gentes de una misma cultura, como hoy puede serlo el lenguaje escrito. El peinado de Fallera que celebra el triunfo del Astro rey -en su Equinocio de primavera con la llegada del buen tiempo-. Es lucido por la mujer que asiste al ritual del fuego, vestida de oro, con las ruedas del Carro del Sol en su tocado. Un ejemplo vivo de la arqueología mas pura y refinada.


JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, cabeza del Cerro de los Santos (perteneciente al Museo Arqueológico Nacional, al que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Observemos igualmente el parecido de esta cabeza de hombre, con otras de la estatuaria chipriota (uno o dos siglos anteriores a las ibéricas).
ABAJO: Cabeza chipriota fechada en el siglo IV a.C. (en colección particular de Estambul). Observemos en la foto del frente y la del lado, sus tremendos parecidos con la estatuaria ibérica de igual época y posterior. Guardando estas imágenes de Chipre unas increibles similitudes con las esculturas que desde el siglo IV al II a.C. se hallan en la Península Ibérica.















viernes, 2 de marzo de 2012

CAPÍTULO X : Manuel Gómez-Moreno

[ -Recogemos las páginas principales del libro "Textos iberos" (en imágenes); resumiendo a su lado el contenido, para quienes no tuvieran tiempo de leer las hojas escaneadas. Tras ello y en virtud de lo que se va exponiendo, añadimos nuestros comentarios y teorías. Opiniones personales, disertaciones e hipótesis sobre lo dictado en el libro, que incluimos en párrafos continuados a las fotos y en letra cursiva. Teorías propias que en algunos casos estarán de acuerdo con las incluidas en el texto que resumimos, aunque en otros, serán muy distintas-.]

AL LADO: Página inicial del Capítulo X en el que trata de Manuel Gómez-Moreno, que da comienzo exponiendo como hasta que este autor resolviera el alfasilabario, cada investigador interpretaba de un modo individual los caracteres ibéricos (existiendo múltiples teorías sobre el valor de cada signo). Fueron Zóbel -a fines del siglo XIX- y mucho más tarde, Pio Beltrán Villagrasa (matemático que idea un sistema basado en el cálculo de probabilidades), quienes establecen una pautas más o menos indiscutibles. Sobre estas, posteriormente (entre 1940 y 1960) Gómez-Moreno ya consigue descifrar el alfabeto ibérico de manera indiscutible. Tras ello, la hoja que recogemos en imágen, pasa a hablar sobre la "escuela inglesa" de arqueólogos, nacida a fines del siglo XIX y encabezada por personajes como Evas, quien descubrió la civilización minoica (que hasta él se consideraba parte de la helena).


BAJO Y JUNTO ESTAS LINEAS: Al lado, foto de Sofia Schliemann posando con las llamadas joyas del tesoro de Príamo. El famoso descubridor de Troya (Heinrich Schliemann), tras llegar a Grecia solicitó al Obispo de Atenas que le presentara a una bella e inteligente griega, a la que le atrajera el Mundo Antiguo. Ello para contraer matrimonio con alguien que compartiera sus aficiones, tanto como para soportar vivir en los campos de excavación. La elegida fue esta Sophie, quien verdaderamente se convirtió en una incomparable compañera. Que habitó sin problemas en las tiendas de campaña veranos e inviernos -entre buhos e insectos-, hasta que un día recibió una merecida recompensa. Aquella fue el hallazgo de un conjunto de orfebrería compuesto de collar y diadema, al que lamaron el Tesoro de Príamo. En la foto de época, la mujer de Schliemann posa con las joyas recién halladas en Troya (observemos que aquellas son en bastante parecidas a la moda ibérica que lucen nuestras damas ibéricas, tanto como a las diademas -muy posteriores-, que se han hallado en la Península).

ABAJO: Alfabeto Silábico Lineal A (pictográfico) anterior al 1650 a.C., tal como Paul Faure lo recoge en su libro "Creta". Sabemos hoy que hacia mediados del siglo XVII a.C. el volcán Tera Santorino entró en terrible erupción que duró meses, provocando maremotos e inundando el Mediterraneo de lava. Esta hecatombe que duró más de un año, cubrió las proximidades de cenizas, polucionando las aguas y el aire, generando lluvias de humo volcánico que impidieron hasta el verano. Sabiéndose que devastó toda las zonas cercanas al Tera, en un radio de centenares de kilómetros, haciendo caer o desaparcer el Imperio Minioco. Tras aquello, se desarrolló en Creta un nuevo periodo dominado ya por Micenas, donde el idioma fué escrito en un silabario descendiente del anterior y que se denomina Lineal B, pero que redactó sus tablillas en una lengua pre-helena ("aquea" o micenia).


AL LADO: Siguiente página en la que expone como Evans descubre una cultura anterior a la Micénica en Creta; la del rey Minos, que hasta su época se tuvo por inexistente o legendaria. Del mismo modo, halló que la civilición minóica escribía en un sistema silábico que permaneció en dos etapas. El que llamaron Silábico Lineal A -nacido del pictográfico- que fue utilizado desde fines del III milenio hasta la destrucción del Imperio de Minos (en el 1650 a.C.). Siguiéndole luego el denominado "Lineal B", con unos iguales signos no pictográficos, pero que estuvo redactado en un idioma distinto al anterior. Por su parte, la lengua de este Silábico Lineal B fue descubierta por dos jóvenes a mediados del siglo XX: Chadwik y Ventris. Quienes llegaron a traducir el idioma cretense escrito entre los siglos XVII al XII a.C., tras intuir que se trataba de un tipo de griego arcaico.


JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: Al lado, una de la múltiples damas del Cerro de los Santos (que se data hacia el siglo IV-II a.C.). Observemos el parecido entre esta y las esculturas de época un poco anterior chipriota.


ABAJO: Dama chipriota fechada en el siglo V a.C. (pertenece a la colección Boisse, a la que agradecemos nos permita divulgar su imágen). Como venimos diciendo, el alfasilabario ibérico es descendiente directo de los Egeos (más concretamente de los silabarios creto-chipriotas, tanto como de los alfabetos jónico-cretenses). De igual manera, la escultura de la antigua Iberia está profundamente emparentada con la de estas islas (especialmente con las de Chipre).

JUNTO Y BAJO ESTAS LINEAS: AL LADO, Siguiente hoja en la que expone la importancia de las lentas (pero seguras) labores que hizo Gómez-Moreno entorno al idioma prerromano penínsular. Quien en 1922 ya publica su primera obra referente a esta escritura; aunque para que sus investigaciones dieran fruto necesitaría casi cuarenta años más. Así será entre 1940 y 1961 cuando completará sus estudios, llegando a resolver plenamente en signario silábico y alfabético de los iberos.
ABAJO: Fotografía tomada a Manuel Gómez-Moreno en su despacho y en los años en los que terminaba sus estudios sobre iberismo. En siguientes entradas profundizaremos en sus teorías y en sus descubrimientos entorno al alfasilabario prerromano.